Abril 2008 y enero 2009. La corporación Russell Atletic, filial de la multinacional Fruit of the Loom, cerró las operaciones respectivamente de Jerzees Choloma y de Jerzees de Honduras. 2100 trabajadores quedaron desempleados pagando el amargo precio por haberse organizado en sindicato, entre los cuales muchas madres jefas de hogar. Los cierres eran el punto culminante de meses de actos antisindicales: hostigamiento, elaboración de listas negras y despidos de miembros de la junta directiva del sindicato. Al momento de la negociación de un pliego colectivo, la empresa también había despedido a no menos de 1300 trabajadores con 5 a 10 años de antigüedad.
Cuando las empresas terminaron sus operaciones se incrementó la presión contra los líderes sindicales de la empresa y de la CGT, incluyendo amenazas de muerte, persecución con vehículos y saqueo de la oficina sindical. En agosto del 2009, a raíz del golpe de Estado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos -CIDH- dictó incluso medidas cautelares para proteger a dos líderes de esa organización.
La campaña sindical lanzada a nivel internacional, con gran apoyo de la AFL-CIO y de asociaciones de estudiantes en los EEUU, de la la WRC y de la RSM fue clave para llevar a los dirigentes sindicales hondureños a los Estados Unidos y así, hacer presión sobre la empresa. 109 universidades decidieron cortar los contratos con Russell.
En noviembre del 2009, la empresa cedió a las presiones, reabriendo sus operaciones. 750 trabajadores fueron reintegrados, con prioridad en los sindicalizados, mientras que la empresa se comprometió a buscar formas de reenganchar a los demás en otras empresas. El personal de administración de la empresa también cambió como resultado del acuerdo con el sindicato.
Russell también había pagado previamente una indemnización a los trabajadores cesantes, el cual permitía cubrir un año de salario a los trabajadores cesantes. El sindicato los orientó a invertir una parte de este monto en una cooperativa de ahorro y préstamo. Hoy, aparte de haber recuperado su empleo, los trabajadores son socios de esta cooperativa cuyo capital alcanza unos 200.000 dólares. El sindicato también ha firmado un convenio colectivo. La mejor prueba del éxito de la estrategia seguida por el sindicato es la adhesión sindical: el 99% de los obreros están afiliados al SITRAJERZEESND.
La CGT cuenta hoy con un equipo de trabajo organizativo en la maquila. Trabaja en estrecha unidad de acción con las otras organizaciones afiliadas a la CSI en Honduras (CUTH y CTH), también muy activas en la organización y defensa de los trabajadores/as en las empresas de las zonas francas.

